FutbolPublicado 6 años atrás Lectura: 6 min

Jiangsu Suning FC cesa operaciones tras ganar el título de la Súper Liga China: el colapso del campeón que sacude al fútbol asiático

El vigente campeón de China anuncia el cierre inmediato de sus operaciones después de que el grupo propietario, dueño también del Inter de Milán, decidiera abandonar sus activos no minoristas, dejando al fútbol chino ante una de sus crisis más graves.

El fútbol chino vive uno de los momentos más oscuros de su historia reciente. El Jiangsu Suning FC, vigente campeón de la Súper Liga de China, ha anunciado el cese inmediato de sus operaciones, apenas tres meses después de conquistar el título nacional por primera vez en su historia. El golpe es tan simbólico como devastador: el equipo que alcanzó la cima del fútbol chino en noviembre de 2020 no podrá ni siquiera celebrar su corona antes de desaparecer del mapa competitivo.

El anuncio se realizó a través de la cuenta oficial del club en WeChat, la plataforma de mensajería dominante en China, donde se comunicó que todos los equipos de fútbol propiedad del Suning Group, incluido el exitoso Jiangsu Suning Women, cesarían operaciones con efecto inmediato. Al mismo tiempo, el mensaje expresaba la esperanza de encontrar nuevos patrocinadores o alguna empresa dispuesta a tomar el relevo y consultar sobre el futuro del club. Una salida de emergencia que, en la práctica, suena más a epitafio que a plan de rescate.

El gigante minorista que no pudo sostener su ambición futbolística

Detrás del Jiangsu Suning FC se encuentra el Suning Group, uno de los mayores minoristas de China, con sede en Nanjing. Este conglomerado no es un actor menor en el mundo del fútbol global: es también propietario del Inter de Milán, el histórico club italiano que en la temporada 2020-2021 luchaba por el título de la Serie A bajo las órdenes de Antonio Conte. Sin embargo, a principios de febrero de 2021, el grupo anunció su intención de concentrarse en sus negocios principales, dejando en situación de riesgo todos sus activos no minoristas, entre ellos sus franquicias deportivas.

La señal de alarma llegó con claridad: cuando una empresa de ese tamaño decide priorizar su núcleo de negocio, los activos considerados periféricos, por más que sean campeones nacionales, quedan expuestos a la liquidación. El Jiangsu FC fue el primero en caer.

Un título histórico que llegó demasiado tarde

La ironía del caso Jiangsu es difícil de ignorar. En noviembre de 2020, el club conquistó su primer título de la Súper Liga China derrotando al Guangzhou Evergrande, el todopoderoso de la competición con ocho títulos en su palmarés. Fue el pináculo deportivo de una institución que durante años había invertido de forma considerable para competir con los grandes del continente.

El proyecto había contado con nombres de relumbrón. El banco de la ambición incluía al histórico técnico italiano Fabio Capello, ex entrenador del Real Madrid Castilla y de selecciones como la de Inglaterra y Rusia, quien estuvo al frente del equipo en una etapa anterior. En el verano de 2019, el club intentó incluso fichar a Gareth Bale, el galés del Real Madrid, en una operación que finalmente no se materializó pero que ilustraba el apetito inversor del grupo.

La figura más representativa del proyecto fue el extremo brasileño Alex Teixeira. En 2016, el atacante tomó una decisión que sorprendió al mundo del fútbol: rechazó un traspaso al Liverpool de la Premier League para firmar por el Jiangsu a cambio de 50 millones de euros. Aquella elección, en su momento criticada por muchos, fue un reflejo del poder de seducción económica que ejercían los clubes chinos en aquellos años de euforia inversora.

Las señales previas al derrumbe

Las grietas ya eran visibles antes del anuncio oficial. Al término de la temporada ganadora, Teixeira se negó a renovar su contrato y su salida parecía inevitable. Simultáneamente, se informó que el entrenador rumano Cosmin Olaroiu, artífice del título, tampoco tenía visos de continuar. Cuando el cuerpo técnico y la estrella del equipo apuntan hacia la puerta de salida al mismo tiempo, rara vez es una señal positiva sobre la salud financiera de un club.

Esas circunstancias avivaron los rumores sobre las dificultades económicas de Jiangsu, que se confirmaron con crudeza semanas después. El club que había ganado su primera liga y obtenido un lugar en la Liga de Campeones de Asia para 2021 no pudo soportar el peso de sus propias deudas y compromisos.

Un problema que va más allá de Jiangsu

El caso del Jiangsu Suning no es un hecho aislado, sino el síntoma más grave de una crisis sistémica que amenaza los cimientos del fútbol chino. Solo días antes del anuncio del campeón, la Confederación Asiática de Fútbol (AFC) confirmó la expulsión del Shandong Taishan de la Liga de Campeones de la AFC por "pagos vencidos", una eufemismo que en la práctica significa incapacidad de afrontar sus obligaciones financieras.

Dos clubes importantes, dos crisis simultáneas. La competición continental, que debía arrancar en abril, se enfrenta ahora a un escenario de incertidumbre inédito. Si el Jiangsu no logra encontrar nuevos propietarios con la urgencia que requiere la situación, su plaza en la Liga de Campeones asiática quedará vacante, generando un rompecabezas logístico y deportivo de primer orden para la AFC.

El espejo de una burbuja que estalló

El colapso del Jiangsu Suning es también el espejo en el que se refleja el fracaso de un modelo. Durante la segunda mitad de la década de 2010, el fútbol chino vivió una era de gasto desenfrenado alimentada por la ilusión de convertir al país en una potencia futbolística mundial. Clubes como el Guangzhou Evergrande, el Shanghai SIPG o el propio Jiangsu atrajeron a estrellas internacionales con salarios estratosféricos, y los dueños corporativos apostaron por el fútbol como herramienta de proyección de marca y retorno de inversión a largo plazo.

Sin embargo, la pandemia de COVID-19 golpeó con fuerza los balances de esas empresas, y el fútbol, un activo costoso y difícil de rentabilizar a corto plazo, fue el primero en ser sacrificado. El Jiangsu Suning, con su corona recién estrenada, se convirtió en la víctima más visible de esa retirada.

  • Título de la Súper Liga China 2020: primer y único campeonato de la historia del club.
  • Derrota del Guangzhou Evergrande (ocho veces campeón) en la final.
  • Alex Teixeira: fichado en 2016 por 50 millones de euros, rechazando al Liverpool.
  • Fabio Capello: entrenador del club en etapas anteriores.
  • Suning Group: propietario también del Inter de Milán en la Serie A italiana.
  • Shandong Taishan: expulsado de la AFC Champions League por deudas días antes.

El fútbol chino mira ahora hacia el abismo con la consciencia de que el caso Jiangsu puede ser solo el primero de una serie de colapsos si los clubes no logran desvincular su supervivencia de la salud financiera de sus patrocinadores corporativos. La pregunta que nadie quiere responder es cuántos campeones más pueden desaparecer antes de que se construya un modelo sostenible.

Comentarios 0

Con tu cuenta de Google, Facebook o Apple.