Champions LeaguePublicado 3 meses atrás Lectura: 3 min English

Luis Enrique convirtió al PSG en bicampeón de Europa sin depender de una estrella

Después de la salida de Mbappé, el técnico español construyó un equipo donde varios jugadores comparten el protagonismo ofensivo.

Hay una frase que hoy suena casi profética. Cuando le preguntaron por la salida de Kylian Mbappé rumbo al Real Madrid, Luis Enrique no dudó ni un segundo: iba a mejorar al PSG. Sin ninguna duda, dijo. En el documental "No tenéis ni idea", el técnico español fue más allá y explicó el porqué de tanta seguridad.

El hecho de tener un jugador que se movía por donde él quería implica que hay situaciones del juego que yo no controlo. El año que viene las voy a controlar todas. Todas, sin excepción.Luis Enrique

En 2024 aquello sonaba a provocación. Mbappé había sido el gran referente ofensivo del club durante años, el futbolista que podía resolver un partido solo. Pero Luis Enrique no pensaba en reemplazarlo. Pensaba en algo más grande: un equipo que no necesitara depender de nadie.

Dos años después, los números respaldan aquella idea. El PSG es bicampeón de Europa, con la Champions de 2025 y la de 2026, sumó además la Supercopa de Europa y ya acumula 60 trofeos en su historia, incluida la Copa Intercontinental. Pero lo interesante no es solo la cosecha. Es cómo la consiguió.

Reparto de protagonismo, no reemplazo

En vez de salir a buscar otro Mbappé, el club repartió responsabilidades. Los laterales ganaron peso ofensivo, los mediocampistas asumieron la salida de balón y los delanteros empezaron a presionar como primera línea. El resultado es un equipo mucho menos previsible: frenar a una figura ya no apaga el peligro, porque siempre aparece otro nombre.

Ousmane Dembélé es el ejemplo más claro. No se convirtió en "el nuevo Mbappé": desarrolló su propio juego dentro del colectivo. En 2025 tuvo una temporada enorme, con más de 30 goles, la Champions bajo el brazo y, finalmente, el Balón de Oro. La paradoja es curiosa: París perdió a su superestrella y terminó teniendo otra, sin construir el equipo alrededor de él.

Vitinha aporta la otra cara de la moneda: el control. El portugués interpreta cada situación del partido, acelera, pausa, ayuda a progresar, sin necesitar monopolizar la pelota. Achraf Hakimi, por su parte, dejó de ser un lateral con motor para transformarse en una pieza ofensiva que cambia de posición dentro de una misma jugada.

Una segunda generación de protagonistas

Désiré Doué fue una de las revelaciones del título de 2025: anotó dos goles y dio una asistencia en la final ante el Inter y se llevó el Golden Boy. Después llegó Khvicha Kvaratskhelia para sumar desequilibrio. En la Champions 2025-26, el georgiano marcó 10 goles, Dembélé 8, Vitinha 6 y Doué 5: ningún otro equipo tuvo tantos futbolistas llegando a esa cifra. Los suplentes, además, aportaron 29 goles en la temporada, la marca más alta entre las cinco grandes ligas.

Con dinero de sobra tras una temporada histórica, Luis Enrique volvió a evitar el nombre rimbombante. El fichaje más caro fue Ferran Torres, campeón del mundo con España pero suplente en el Barcelona, sumado a Maghnes Akliouche y Mika Godts, dos jóvenes de perfil similar llegados para cubrir las salidas de Gonçalo Ramos y Kang-in Lee. La lógica se repite: fichar buenos jugadores y dejar que el sistema los convierta en mejores.

¿La estrella del PSG? Ya no es un futbolista. Es la idea.

Comentarios 0

Con tu cuenta de Google, Facebook o Apple.