Mikel Arteta sale a defender su gestión de Jesús y Martinelli tras las críticas
El técnico vasco reconoce haber hablado con el brasileño en el vestuario y usa el caso Trossard como ejemplo de cómo sus decisiones al final resultan.

Que un entrenador tenga que explicar por qué apartó a un jugador del vestuario no es nada nuevo. Pero cuando ese jugador es un campeón del mundo y encima habla de que "nadie le dijo nada", la cosa se pone incómoda. Eso es justo lo que le pasó a Mikel Arteta esta semana, y el técnico del Arsenal decidió salir a dar la cara.
El origen del lío tiene nombre y apellido: Gabriel Jesús y Gabriel Martinelli, los dos brasileños que hicieron las maletas este verano. Jesús se fue al Barcelona por 15 millones de euros (unos 17 millones de dólares) después de entrenar apartado del grupo, y contó públicamente que nadie le había explicado el porqué de esa decisión. Martinelli, por su parte, quedó fuera de las convocatorias al arrancar la temporada antes de terminar en el Al Hilal por 60 millones de libras (81 millones de dólares), un traspaso que hasta el propio Ian Wright, ídolo de la casa, se encargó de cuestionar en público.
Arteta no se escondió cuando le preguntaron por el tema el viernes. Su respuesta fue directa y, según él mismo reconoció, hasta un poco desconcertada.
Muy sorprendido, para ser honesto, especialmente porque con Gabi tuve una charla individual en el vestuario. No sé qué palabras se dijeron, está bien.Mikel Arteta
El vasco insistió en que la despedida con Jesús fue, según su versión, en buenos términos. "Las palabras que nos dirigíamos eran todas de gratitud. No sé, está bien. A veces entiendo que cuando tienes que dar malas noticias o noticias inesperadas, puedes reaccionar ante ellas", explicó, dejando entender que el enojo inicial de un jugador ante un adiós forzado es humano, y hasta esperable.
El ejemplo de Trossard
Para defender su forma de gestionar estas situaciones, Arteta tiró de un caso reciente que le viene de perlas: Leandro Trossard. El belga también hizo las maletas este verano rumbo al Besiktas por 18 millones de euros (21 millones de dólares), pero terminó de vuelta en el Emirates Stadium apenas unas semanas después, a tiempo para sumar minutos en la victoria 2-1 del pasado domingo ante el Chelsea.
Con ese ejemplo sobre la mesa, el entrenador se puso la etiqueta que muchos técnicos evitan pero que él parece asumir sin problema: la del malo de la película. "Alguien tiene que ser el policía malo. Si tengo que serlo, lo seré y lo entiendo. Lo importante es lo que normalmente pasa tres meses después, seis meses después: cuando llega Trossard, él es el vestuario con nosotros, el ambiente y la relación que tienes", señaló. Y fue más allá, apuntando que con otros futbolistas que se marcharon en el pasado el vínculo terminó mejorando con el tiempo, algo que espera que también ocurra con Jesús y Martinelli.
Mientras el debate sigue abierto fuera de la cancha, dentro el Arsenal no para. El equipo viajará este sábado a enfrentar al Sunderland con la idea de mantener su arranque perfecto de temporada. Arteta aprovechó también para dar parte médico: Ben White está bien tras la cojera que mostró al final del triunfo del miércoles en la Champions League ante el Napoli, mientras que Cristhian Mosquera sigue en observación por una molestia muscular que el club espera resolver pronto.
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