FutbolPublicado un mes atrás Lectura: 3 min English

Solo tres mexicanos han sido campeones en las grandes ligas de Europa en la última década

El talento mexicano sigue exportándose, pero casi nunca llega a proyectos ganadores que peleen la liga domingo a domingo.

Solo tres mexicanos han sido campeones en las grandes ligas de Europa en la última década

Cruzar el Atlántico ya no es la parte difícil. Lo complicado, para un futbolista mexicano, es llegar a un vestidor donde en mayo se levante un trofeo de liga. Y ahí los números son fríos: en la última década, apenas tres mexicanos han sido campeones en alguna de las cinco grandes ligas de Europa.

Vayamos al detalle. En la campaña 2020-21, Héctor Herrera fue parte del Atlético de Madrid que le cortó el paso a Real Madrid y Barcelona en LaLiga, con Diego Simeone en el banquillo. Dos años después llegó el turno de Hirving "Chucky" Lozano, que se colgó la medalla de la Serie A 2022-23 con el Napoli, un título que el club italiano no tocaba desde los tiempos de Diego Armando Maradona. El tercer nombre es más curioso: Eugenio Pizzuto ganó la Ligue 1 2020-21 con el Lille sin pisar la cancha en un solo minuto oficial. Tenía 18 años, pasó seis meses lesionado y aun así, al quedar registrado en la plantilla, terminó con medalla al cuello.

Para encontrar otros casos hay que irse más atrás todavía. Javier "Chicharito" Hernández fue campeón de la Premier League 2012-13 con el Manchester United, y ese mismo año Jonathan dos Santos, con participación limitada, formó parte del plantel de Barcelona que se quedó con LaLiga. Son, en rigor, los únicos antecedentes de mexicanos celebrando un título de liga top en más de una década larga.

El talento sale, pero no llega a los proyectos ganadores

Lo llamativo es que México nunca dejó de exportar jugadores. Ahí están Raúl Jiménez, Edson Álvarez, Santiago Giménez, Johan Vásquez, César Montes y varios más, todos con carreras sólidas en Europa. El problema es otro: casi todos aterrizaron en clubes cuyo techo era clasificar a torneos europeos o simplemente mantener la categoría, no peleaban la liga domingo a domingo.

Compara eso con lo que encontraron los campeones. Chicharito llegó a un United que dominaba Inglaterra. Jona dos Santos se formó en el Barcelona de Pep Guardiola. Herrera desembarcó en el Atlético después de destacar en el Porto, y Lozano se sumó a un Napoli que terminó armando, con paciencia, un proyecto campeón. Hoy el patrón cambió: el futbolista mexicano promedio firma con equipos en crecimiento o de media tabla, y ahí ganar un título depende de que se alineen demasiadas cosas a la vez.

Esa diferencia de contexto, más que de calidad individual, explica por qué las celebraciones se volvieron tan escasas. El talento sigue saliendo, pero rara vez cae en un plantel diseñado para ganar.

La ilusión ahora está puesta en la nueva generación, con Gilberto Mora como bandera. El joven mediocampista parece encaminado a dar el paso que a tantos se les ha complicado: convertirse en una pieza que los grandes de Europa realmente quieran pelear por firmar. El fútbol mexicano ya probó que puede fabricar jugadores para el Viejo Continente. Lo que falta es volver a fabricar futbolistas para los equipos que levantan trofeos.

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