Martín Palermo llega a los cuartos de final de Platense contra Fluminense con un historial que impresiona contra equipos brasileños
El entrenador ganó títulos enfrentando a rivales brasileños en momentos clave, incluido el Tricolor carioca en dos ocasiones.
Hay algo en la campera técnica de Martín Palermo que a los hinchas de Platense les puede dar tranquilidad antes de un cruce de este calibre. No es una fórmula mágica ni una garantía, pero sí una historia: la de un tipo que se hizo grande justo cuando el equipo brasileño de turno más apretaba. Y ahora, con el Calamar metido en los cuartos de final más importantes de su historia frente a Fluminense, esa historia vuelve a estar sobre la mesa.
Como jugador, con la camiseta de Boca Juniors, Palermo disputó 29 partidos oficiales contra rivales brasileños y convirtió 10 goles. De ese total, 11 encuentros fueron por Copa Libertadores, con 5 tantos incluidos. El dato que realmente pesa, sin embargo, no es tanto la cantidad sino el momento: la enorme mayoría de esos partidos, 23 de los 29 y absolutamente todos los de Libertadores, se jugaron en instancias de eliminación directa. Ahí, contra las cuerdas, con la serie definiéndose, Palermo encontró la manera de lastimar a Palmeiras, Cruzeiro, Gremio y São Paulo.
Los capítulos que quedaron grabados
La primera gran postal llegó en la final de la Libertadores 2000 ante Palmeiras: jugó los 180 minutos de una serie límite y anotó el penal decisivo en el Morumbí, el gol que le cortó a Boca una sequía de dos décadas sin ese título. Seis años después, en la Recopa 2006, volvió a convertirse en la pesadilla de São Paulo: marcó en el 2-1 de ida y también en el 2-2 de la vuelta, disputada en Brasil, para quedarse con el trofeo.
El capítulo tal vez más contundente fue en la final de ida de la Libertadores 2007 ante Gremio: convirtió el tercero en el 3-0 de la Bombonera, un resultado que dejó la serie prácticamente sentenciada antes del viaje a Porto Alegre. No era casualidad: aquel Boca de Carlos Bianchi, con Juan Román Riquelme y Guillermo Barros Schelotto como socios de lujo, fue durante esos años una verdadera piedra en el zapato para los equipos brasileños en instancias decisivas de las copas continentales.
Lo que dejó Fluminense en particular
Y contra Fluminense, el rival que ahora le toca a Platense, la historia también tiene su capítulo. Palermo enfrentó al Tricolor en cuatro partidos oficiales de Conmebol y convirtió dos goles. En la Copa Sudamericana 2005, por cuartos de final, marcó el gol del triunfo 2-0 en la vuelta que clasificó a Boca a semifinales después de haber perdido en el Maracaná. En la Libertadores 2008, se cruzaron otra vez en semifinales y volvió a marcarle a Fluminense, esta vez en el propio Maracaná, aunque en esa ocasión el conjunto brasileño terminó avanzando de fase.
Ninguno de esos números convierte por sí solo a Palermo en garantía de nada. El fútbol no funciona así. Pero cuando un equipo se juega algo tan grande como estos cuartos de final, tener en el banco a alguien que ya vivió y ganó ese tipo de noches contra rivales brasileños es, como mínimo, una ventaja que no se puede ignorar.
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