Liga Profesional de ArgentinaPublicado 7 días atrás Lectura: 2 min English

River ganó solo tres de sus últimos diez clásicos ante los grandes

El dato más duro es Boca, que le ganó los dos últimos enfrentamientos, uno de visitante y otro en el Monumental.

Diez clásicos, apenas tres victorias. Esa es la foto real de River Plate cuando se mide con los otros grandes del fútbol argentino en el último tiempo, y la cuenta no cierra como a cualquier hincha millonario le gustaría.

El dato dura más si se pone la lupa en el historial reciente contra Boca, Racing, Independiente y San Lorenzo. De los últimos diez compromisos frente a ese grupo de rivales, River solo se quedó con el triunfo en tres ocasiones. El resto quedó repartido entre empates y, lo que más duele, derrotas ante el clásico rival de siempre.

Porque ahí está el punto que más pesa: Boca le ganó los dos últimos cruces consecutivos. Primero fue una caída por 2-0 en La Bombonera, durante el Torneo Clausura 2025, y después llegó otro golpe, esta vez de local, con un 1-0 en el Monumental correspondiente al Apertura 2026. Perder con el archirrival una vez ya es un mal trago; hacerlo dos veces seguidas, y encima en casa en la segunda, es otra cosa.

Un respiro con Racing en el medio

No todo fue mala noticia en este repaso. El clásico más reciente que jugó River en este lote lo disputó en octubre, y ahí sí pudo cortar una racha negativa: se impuso en el Monumental ante Racing, equipo que, justamente, había sido el último en vencerlo en este tipo de partidos, allá por abril.

Es decir, Racing fue a la vez el verdugo y, meses después, la víctima que le permitió a River volver a festejar en un clásico. Un empate estadístico dentro de la propia estadística, si se quiere ver así.

Lo cierto es que el panorama general deja a River con una materia pendiente clara: cuando el calendario le pone enfrente a cualquiera de estos cuatro rivales históricos, el equipo no logra imponer jerarquía como antes. Y si el nombre que aparece es el de Boca, el problema se agranda, porque ahí no hay margen de error que valga: los últimos dos antecedentes quedaron en contra, uno afuera y otro, el más sensible, de local.

Con este contexto, cada próximo clásico que se asome en el calendario va a tener un condimento extra. River necesita revertir una tendencia que, con tres triunfos en diez partidos ante los grandes, no acompaña el prestigio de un equipo que históricamente se midió de igual a igual con cualquiera.

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