Ghalenoei denuncia el trato desigual a Irán en el Mundial 2026: "No se están portando bien con nosotros"
El seleccionador iraní cargó contra las restricciones impuestas por Estados Unidos que impidieron a su equipo completar el entrenamiento previo al duelo ante Bélgica.
El seleccionador de Irán, Amir Ghalenoei, compareció ante los medios en el Estadio de Los Ángeles con un mensaje contundente: su equipo está siendo víctima de un trato desigual en el Mundial 2026 debido a las restricciones que impone el Gobierno de Estados Unidos a los ciudadanos iraníes, y esas trabas están afectando directamente a la preparación deportiva de la selección persa.
Un entrenamiento partido por la mitad
La queja más inmediata del técnico iraní tiene una traducción concreta y medible: su plantilla no pudo completar la sesión preparatoria antes del partido ante Bélgica, correspondiente a la segunda jornada de la fase de grupos. Según Ghalenoei, la organización del torneo había comprometido al menos 24 horas de antelación en suelo estadounidense antes del encuentro, pero el plazo real se redujo a menos de 18 horas.
"Nos iban a dar 24 horas antes del encuentro, pero al final hemos contado con menos de 18 horas y por eso hemos tenido que dejar el entrenamiento a la mitad. Desde luego son limitaciones muy molestas", declaró el seleccionador. El contraste con el rival resultó aún más llamativo: la selección belga aterrizó en Los Ángeles con 48 horas de margen antes del partido, el doble del tiempo que finalmente tuvo Irán para aclimatarse, descansar y preparar tácticamente el encuentro.
La cronología de los hechos que relató Ghalenoei evidencia la cadena de imprevistos a la que se enfrentó su cuerpo técnico. La organización del Mundial los contactó el viernes, después del almuerzo, para preguntarles si estaban listos para viajar. El equipo confirmó de inmediato su disposición para desplazarse cuanto antes y así disponer del máximo tiempo posible para la preparación. La respuesta fue que debían retrasar el viaje un día más, una decisión que el técnico atribuyó directamente a las restricciones migratorias y administrativas que afectan a los nacionales iraníes en Estados Unidos.
Política y deporte: una línea que Irán no quiere cruzar
Ghalenoei fue especialmente enfático en separar las quejas deportivas de cualquier lectura geopolítica. El seleccionador se apoyó precisamente en las palabras de su homólogo belga, el técnico francés Rudy García, quien antes del partido había afirmado que su equipo estaba en Estados Unidos "por el fútbol, no por la política". El iraní suscribió esa postura de forma explícita.
"Nosotros decimos exactamente lo mismo: no estamos aquí para involucrarnos en política. Nuestras quejas tienen que ver con la forma en que nos han tratado", subrayó Ghalenoei. El entrenador quiso dejar claro que sus protestas no responden a una agenda política, sino a una reivindicación de igualdad de condiciones deportivas, algo que considera básico en un torneo de la dimensión de una Copa del Mundo.
La referencia a García no fue casual. Ghalenoei agradeció implícitamente que el rival pusiera el foco en el fútbol, pero también lamentó que ningún otro seleccionador presente en el torneo haya alzado la voz ante el tratamiento que recibe Irán. "No he oído nada de otros entrenadores, y estoy seguro de que están ocupados con sus propios equipos y preparándolos, y nunca esperamos que muestren ninguna reacción, pero si hubiera visto a otro equipo siendo tratado de la manera en que nos han tratado a nosotros habría presionado para que el partido final llegara antes", sentenció.
Una herida más profunda que lo deportivo
Más allá de los minutos de entrenamiento perdidos, el seleccionador iraní elevó el tono de su discurso para señalar el daño moral que, a su juicio, provocan estas situaciones. "Este tipo de conductas hiere a nuestras personas y aunque te gastes miles de millones de dólares no se va a poder aportar justicia a nuestro pueblo", aseveró Ghalenoei, quien también advirtió sobre el riesgo de que este tipo de tratos se normalicen.
"Esto demuestra que somos un país oprimido y aun así espero que el mundo pueda alcanzar la paz y que estas conductas no se institucionalicen", añadió. Sus palabras adquieren un peso especial si se tiene en cuenta el contexto: Irán es una de las selecciones clasificadas al Mundial 2026 cuya delegación sufre de forma más directa las restricciones de visado y movilidad derivadas de las tensas relaciones diplomáticas entre Teherán y Washington.
El seleccionador también apeló al espíritu del propio torneo para reforzar su argumento: "Un evento de tal calado como es un Mundial tiene que ser un encuentro que deba disfrutar, para que se haga gala de humanidad y se muestre respeto con todas las selecciones".
Infantino en el punto de mira
Ghalenoei reconoció que el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, "está haciendo todo lo que está en su mano para resolver estos problemas", pero dejó claro que los esfuerzos del máximo dirigente del fútbol mundial no han bastado para solucionar las trabas que enfrenta la delegación iraní. La organización del torneo coorganizado por Estados Unidos, Canadá y México queda así en entredicho ante la incapacidad de garantizar condiciones equiparables para todas las selecciones participantes.
La situación de Irán en el Mundial 2026 trasciende lo meramente logístico y pone sobre la mesa una pregunta incómoda para los organizadores: si un equipo no puede preparar un partido en igualdad de condiciones por motivos ajenos al deporte, el principio de equidad competitiva que debería regir una competición de este nivel queda seriamente comprometido. Ghalenoei, con sus declaraciones, ha convertido la sala de prensa del estadio angelino en un escenario tan relevante como el propio césped.
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